Hoy me he
levantado en su cama y junto a ella. La pedía que no se fuera, que me abrazara
fuerte; y solo encontraba ojos de
indiferencia. Hasta que no pude más y rompí a llorar. Entonces me
dí cuenta que mi cama estaba vacía y que nunca más se volverá a llenar, más que
de sueños y recuerdos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario